logo

Las altas temperaturas y la falta de precipitaciones han provocado que Chile sea testigo de una mega-sequía. Lagos y lagunas absolutamente secos, flora y fauna en peligro, son algunos de los hechos que lo ratifican.

En otros países, como ocurrió en Sudáfrica, la situación llegó a mayores. Estuvieron muy cerca de decretar el denominado “Día Cero”, en el que se quedarían sin una gota de agua. Finalmente no sucedió.

En el país, esto no es nuevo. Ocurrió en 1924, en 1968, 1988 y en 1998. En todas esas ocasiones, el déficit superó el 60%.

El año 2019 entra en esta estadística como uno de los cinco años más secos del siglo. A diferencia de sequías anteriores, la que vivimos actualmente es poco habitual debido a su extensión. Diez años superan “la normalidad” para un evento de estas características.

“La tendencia será; un aumento progresivo de los eventos asociados a olas de calor”, por lo cual no debería de extrañarnos que estos eventos sean cada vez más frecuentes. Por ello debemos tomar medidas urgentes de mitigación y adaptación al cambio climático”, señala Jorge Greene, ingeniero en ejecución medioambiental y jefe de la carrera de Medio Ambiente del IMDA (Instituto del Medio Ambiente).

 

CAUSA – CONSECUENCIA QUE TIENEN AL HOMBRE COMO ACTOR PRINCIPAL

Aunque existen causas naturales, entre ellos los ciclos propios de la tierra como parte del sistema solar y de sus transformaciones, las principales causas del calentamiento global son artificiales, es decir aquellas provocadas por la acción del hombre. Entre ellas, la emisión de gases de efecto invernadero.

Se refiere a la emisión de dióxido de carbono, el elemento más nocivo para la estabilidad del planeta. Se produce tras la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural y gas licuado del petróleo) principalmente en sectores como las industrias, producción de energía, transporte y hogares particulares.

El dióxido de carbono (CO2), junto a otros gases liberados como resultado de la combustión, crean una capa que retienen y no deja escapar parte de la energía que el suelo emite al ser calentado por la radiación solar.

Este proceso evita que la energía solar que constantemente recibe nuestro planeta vuelva inmediatamente al espacio, produciendo a escala planetaria un efecto similar al observado en un invernadero, elevando las temperaturas.

AMESTI Y SU COMPROMISO CON EL PAÍS Y EL MEDIOAMBIENTE

 

Nuestro compromiso está enfocado en contribuir a que los hogares de cada uno de los chilenos sean mucho más sustentables y responsables con el medio ambiente.

Esto no es sólo con el fin de mejorar la calidad de vida de nuestros clientes, sino que también haciéndonos cargo de uno de los principales problemas medioambientales, reduciendo considerablemente la emisión de gases de efecto invernadero con productos certificados, promoviendo el uso de leña y pellet como métodos de calefacción sin perjudicar nuestro entorno.

*Si en todo el planeta no se quemaran combustibles fósiles y únicamente se quemara biomasa no habría excesiva concentración de CO2 en la atmósfera, los rayos del sol seguirían su trayectoria natural y no aumentaría el efecto invernadero.​

Share this